Antonio Machado: Sentimiento y verdad del alma española

Adéntrate en la profunda obra de Antonio Machado, un poeta cuya esencia reside en la autenticidad de sus versos y su inquebrantable compromiso con la verdad. Descubre el alma de España a través de sus palabras.

La verdad en sus versos: Un espejo del alma

Antonio Machado nos legó un universo poético donde el sentimiento y la verdad se entrelazan de manera magistral. Su obra es un testimonio honesto de la vida, la naturaleza y la esencia del ser humano. En cada poema, Machado nos invita a reflexionar sobre la existencia con una profundidad que aún resuena hoy.

SUS PRIMEROS AÑOS

Si no fuera por la secular división de España, que habría de helarle el corazón, Antonio Machado podría ser considerado el poeta nacional. Con una poesía fuertemente enraizada en su tierra, un aliento popular que ha hecho que sus versos hayan penetrado en el acervo común, y una profundidad no impostada, sino preclara, ni tan siquiera hace falta apreciar ese género tan a menudo tomado por elitista que es la poesía para sentir como propia la obra de un hombre bueno, en el buen sentido de la palabra bueno.

Pese a nacer en el sevillano Palacio de las Dueñas, su familia estaba lejos de ser aristocrática. La rama materna tenía una confitería en el popular barrio de Triana, mientras que el padre era administrador de la familia de Alba, aunque con el tiempo se convertiría en un muy reputado folklorista que transmitiría su pasión por el arte del pueblo a Antonio y Manuel, su otro hijo poeta. El abuelo paterno, Antonio Machado Núñez, fue rector de la Universidad de Sevilla, y por su parte legó a sus nietos el respeto por la educación y el saber.

Precisamente la carrera de Machado Núñez llevó a la familia a Madrid, donde había obtenido una cátedra en la Universidad Central. En la capital los hermanos estudiaron en la Institución Libre de Enseñanza, donde tuvieron de profesores a intelectuales de la talla de Giner de los RíosManuel Bartolomé Cossío o Joaquín Costa, quienes les trasmitieron un ideario liberal, reformador y el sentido de la honradez que ya nunca los abandonaría. Sin embargo, Antonio nunca fue un buen estudiante y no llegó a pasar del bachillerato, más interesado por la vida de bohemia que le ofrecía la ciudad a finales del siglo XIX.

En 1899 realizó su primer viaje a París, donde conoció a Rubén Darío, máxima figura del modernismo, movimiento poético que iba a dominar la literatura española de la época. Dentro de esta corriente se enmarca su primer libro de poesía, Soledades (1903), influido además de por los modernistas por Manrique, Bécquer y la poesía popular en cuyo conocimiento y disfrute le había introducido su padre. En este libro primerizo ya mostró un dominio de los recursos poéticos, una melancolía sincera y habilidad para captar la sonoridad poseedora de la más nítida reverberación impropias de un autor novel. Unos años después, en 1907, publicaría una versión muy revisada con el título de Soledades, galerías, otros poemas.

Soledades fue inmediatamente acogido con fervor por sus contemporáneos más ilustres, entre los que se encontraba en primer lugar Juan Ramón Jiménez, el otro gigante de la poesía española moderna, quien acogió a Machado en las páginas de su revista Helios, exquisita publicación donde publicaron los mejores autores de la época. (Fuente: Biblioteca Nacional)

 

Retrato

Recuerdo infantil

Yo voy soñando caminos...

Anoche cuando dormía...

 El caballito soñado

SORIA Y BAEZA, EN EL CORAZÓN

Los poemas no dan para ganarse la vida, así que Machado tuvo que trabajar como profesor de instituto, oficio que le llevó a vivir en Soria durante cinco años, que serían de una gran fertilidad, pues sin esta vivencia no se explicaría su poemario Campos de Castilla (1912), libro que le acerca más que ninguno a sus compañeros de la Generación del 98 en su preocupación por la situación de España y su anhelo regeneracionista. Más allá de sus planteamientos sociales, lo que permanece de sus versos es su pureza, una esencialidad que enlaza de manera más que metafórica con la aridez y franqueza de los paisajes castellanos

En Soria también se produjo otro hecho fundamental en la vida del poeta, su encuentro con Leonor Izquierdo, por entonces de tan solo trece años, pero de la que se enamoró instantáneamente y con la que se casó en cuanto cumplió quince, la edad legal. Gracias a una beca, el matrimonio pudo instalarse en París, donde Machado pretendía mejorar su francés, pero Leonor moriría trágicamente en 1912. Para alejarse de Soria, lugar que tantos recuerdos le traía, el poeta aceptó una plaza de profesor en Baeza, donde se inspiraría para la redacción de Nuevas canciones (1924), con el que incidió en su gusto por la poesía popular.

Fuente: Biblioteca Nacional

A Leonor (Caminos, XXIII-XXVII)

A un olmo seco

Otro viaje

Los olivos

Caminos ( XXII. Campos de Castilla)

La saeta 

La Tierra de Alvargonzález

En las sierras de Urbión y Cebollera, a unos pocos kilómetros de Vinuesa o de Castroviejo más al norte, se localiza la Laguna Negra, entre frondosos bosques de pinos y robles. El poeta Antonio Machado hizo que el lugar tuviera resonancia literaria cuando escribió y publicó "La leyenda de Alvargonzález".

La Laguna Negra, Machado y la tierra de Alvargonzález

La Laguna Negra está en las sierras de Urbión y de Cebollera, en tierras de Soria, no muy lejos de la capital. Desde Vinuesa sale una carretera local que sube hasta la Laguna Negra. Son unos pocos kilómetros, entre frondosos bosques de pinos y robles, con pequeñas alamedas junto a los riachuelos y arroyos. Un camino forestal conduce a la Laguna Negra, donde ver un impresionante paisaje de la laguna glacial, rodeada de altas paredes donde anidan águilas y otras rapaces. Es recomendable ir bien equipado, con buenas botas… o tomar un autobús: te sube en unos minutos hasta un camino rural, muy próximo a la laguna.

En 1907, tras ganar las oposiciones al puesto de catedrático de francés, Antonio Machado llegó a Soria. Entablaría amistad con Vicente García de Diego, catedrático en el mismo instituto, y conocerá a Leonor Izquierdo, de 13 años, que trabajaba en la casa de García de Diego. El poeta tenía 32 años. Dos años después, en 1909 se casaría con Leonor, la niña Leonor, que sólo tenía 15 años.

En octubre de 1910, Antonio Machado viaja con algunos amigos hasta la Laguna Negra, para conocer las fuentes del río Duero. Los cronistas nos informan que el poeta viajó en coche hasta Cidones, que caminó hasta Vinuesa, paseando el pueblo y que llegó hasta Covaleda en un caballo. Desde allí caminaron hasta el pico del Urbión. En la parte alta, fueron sorprendidos por una tormenta. Los caminantes bajaron por Revinuesa hasta la Laguna Negra.

En enero de 1911 Antonio Machado viajará con Leonor, su joven esposa hasta París. En la capital francesa escribirá y publicará en 1912 un primer texto, en prosa, sobre “La tierra de Alvargonzález”. La obra narra una historia brutal: dos hijos que asesinan a su padre, para quedarse con sus tierras, culpando del hecho a un inocente. Un tercer hermano, ajeno a los hechos, emigrado, regresa a su pueblo. Las tierras de los asesinos sufren alguna maldición: no de pueden cultivar, porque no crece ni la hierba. El hermano compra las tierras a sus otros dos hermanos. Vuelven a ser fértiles. Los asesinos deciden abandonar el pueblo, desapareciendo en las aguas de la Laguna Negra, cuando pasan a su lado.

El poeta en 1930, en “La voz de España”, hablaría del poema de Alvargonzález, relacionado con la Laguna Negra: “Soy hombre extraordinariamente sensible al lugar en el que vivo. La geografía, las tradiciones, las costumbres de las poblaciones por donde paso, me impresionan profundamente y dejan huella en mi espíritu […] Soria. Soria es lugar rico en tradiciones poéticas. Allí nace el Duero, que tanto papel juega en nuestra historia. Allí, entre San Esteban de Gormaz y Medinacelli, se produjo el monumento literario del Poema del Cid […] Subí al Urbión, al nacimiento del Duero. Hice excursiones a Salas, escenario de la trágica leyenda de los Infantes. Y de allí nació el poema de Alvargonzález”

Texto: Pablo Torres. Cartas de España online. Ministerio de Inclusión

Descubre "La Tierra de Alvargonzález"

SEGOVIA...Y GUIOMAR

SU ÚLTIMO GRAN AMOR

En 1919 pudo trasladarse a Segovia, lo que le acercaba a su anhelada Madrid. En la década de los 20 se prodigaría junto a su hermano en el género teatral, con títulos como Desdichas de la fortuna o Julianillo Valcárcel (1926) o Las adelfas (1928), en las que rendían tributo a su admirado Jacinto Benavente. Pero si en un principio estas obras tuvieron buena acogida, ya en los años 30 aparecían como desfasadas y el público las dio la espalda. Por otra parte, el reconocimiento institucional se manifestó en su elección como miembro de la RAE en 1927, si bien su rechazo a las pompas hizo que nunca asumiera el puesto. En el aspecto personal, en estos años será clave su relación con Pilar de Valderrama, la famosa Guiomar de sus versos, con la que mantendrá una relación complicada, ya que ella estaba casada y era muy religiosa, y que le servirá como poderosa inspiración literaria.

Con la República, de cuya parte se puso desde el primer momento proclamando su instauración desde el ayuntamiento de Segovia, obtuvo el puesto de catedrático de francés en Madrid. Durante estos años, cada vez se mostró más asiduo en sus colaboraciones en prensa, para la que crea sus personajes de Juan de Mairena y Abel Martín, que tomarían forma de libro en Juan de Mairena (1936), colección de aforismos y pensamientos que se encuentran entre las obras maestras de la prosa española del siglo XX.

Fuente: Biblioteca Nacional

 

 

EXILIO Y MUERTE

Como para tantos compatriotas, la Guerra Civil supondrá para Machado una tragedia que le llevará primero al descorazonamiento y más tarde a la prematura muerte. De Madrid a Valencia, de Valencia a Barcelona y de Barcelona a su breve exilio en Francia, siguió escribiendo en las condiciones más adversas, incluyendo algunos de sus versos más discutibles, aunque comprensibles dadas las circunstancias, pero también memorables páginas con sus reflexiones y versos inmortales. Su firma acompañó a las de Luis Cernuda, María ZambranoRosa Chacel o Ramón Gaya, es decir, lo mejor de la nueva generación de escritores y artistas, en Hora de España, revista en la que siguió dando voz a Juan de Mairena. El poeta, separado de su querido hermano Manuel, morirá en Colliure el 22 de febrero de 1939 acompañado de sus amigos Navarro Tomás y Corpus Barga y de su madre, quien fallecería tres días después

Fuente: Biblioteca Nacional

El crimen fue en Granada

Últimas lamentaciones de Abel Martín

ANTONIO MACHADO

"Caminante, son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar."

Antonio Machado